Bienvenido
a la Página de Homeopatía Veterinaria Argentina:
aquí encontrará todo lo importante de esta ciencia natural en lo
referente a el uso en todo tipo de animales.
Hemos dividido el sitio en Perros, Gatos, Animales de Producción,
Equinos, para que cada uno vaya rapidamente a buscar información
a donde está.
El Médico Veterinario Jorge S. Muñoz desde 1978 está a su
disposición para ayudar a solucionar y prevenir problemas de sus
animales.
Porque me hice
homeópata
Un cierto día Albert Einstein, estaba tomando prueba de física
en la universidad y un alumno que lo sabía un poco distraido,
le dice: Profesor, son las mismas preguntas del examen del año
pasado. A lo que el eminente físico responde. –sí,
es verdad. La preguntas son las mismas, pero este año, las
respuestas son distintas !!!!

Que reflexion nos merece esta anécdota.
Que el conocimiento científico en cualquier disciplina, nos
acerca a la verdad, paso a paso y con diferentes métodos
de medicion y control. La verdad es una sola pero es inaccesible
a los hombres, solo nos podemos ir acercando a ella. Es por eso
que la visión que tenemos sobre ella va cambiando con el
tiempo. Los tratamientos que se usaban hace cien años son
muy diferentes a los actuales, también los de hace cincuenta
años, los de diez años, y algunos del año pasado,
ya son diferentes hoy.
El síndrome Kirk
Ingresé en la Facultad de Veterinaria, con la idea de adquirir
los conocimientos suficientes para poder curar animales. Como soy
un habitante urbano, los animales a mi alcance son los perros, los
gatos, algunos pájaros y demás animales de compañía,
mal llamados mascotas. Fue por eso que la materia Clínica
de pequeños animales, fue mi materia preferida y a la que
volqué el 100% de mi tiempo y capacidad. La clínica
es algo apasionante. Explorar al paciente como un detective, ir
descubriendo sínntomas, agrupandolos, descartando algunos,
confirmando otros, para al final encontrar, cual es la enfermedad
que padece nuestro paciente y cual la causa que la produjo, con
arte y paciencia. Y luego elegir el tratamiento mas adecuado, el
más moderno, el de mas actualidad, el que esté a nuestro
alcance para lograr la curación y de esta manera llegar a
la alegría del deber cumplido, que los síntomas molestos
se hayan ido.
Pero...
En aquellos años utilizabamos un libro maravilloso que era
nuestra Biblia, nuestro mundo de la clínica. El Kirk, allí
estaba todo lo conocido, y también, las soluciones a todos
nuestros problemas.
Pero pasó el tiempo y aparecieron nuevas ediciones del Kirk,
más modernas, más actuales. Nosotros estudiábamos
por el Kirk III en castellano, y luego aparecieron casi seguidos
el V y el VI en ingles. Magia lograda por nuestro flamante ministro
de economía, que al poner artificialmente un dólar
muy barato. Nos transformó en millonarios de un día
para otro y podíamos comprar todo importado, mucho más
económico que los habitantes del país fabricante.
Así aparecieron televisores, juguetes, álbumes de
fotos y los Kirk V y VI en ingles.
Allí fue donde sentí los primeros síntomas.
La duda, la incertidumbre, la desconfianza.
Voy a mostrar un ejemplo. La demodexia es una enfermedad de la piel,
semejante a la sarna, que según nuestro Kirk III producía
una reacción alérgica, que debía ser tratada
con corticoides, ya para el V no era alérgica, sino producida
por acción del parásito, esto bien documentado por
estudios serios a doble ciego. Entonces los corticoides estaban
contraindicados, había que matar al parásito. ¿Y
a todos los pacientes a los que les apliqué el Depomedrol
(prednisolona de deposito) y que yo creí que había
curado de su alergia???!!!
Otra revelación. En realidad lo que yo creía curado,
solamente era bloqueado por el corticoide transitoriamente. Que
depresión ¡!!!
Pero... Ahora estaba todo solucionado, los nuevos estudios e investigaciones
demostraban que el problema era el demodex y para matarlo, había
que aplicarle Neguvón endovenoso (un fosforado muy potente)
En 1978 se usaba un veneno endovenoso para matar a los demodex,
aunque tambien se podía usar Aceite de Chaumogra.
Pero en el Kirk VI, ya se vislumbraba algo que luego se confirmaría
en los otros. Los demodex son habitantes normales de la piel de
los perros. Entonces no podían ser los culpables de la enfermedad.
Aquí es donde aparece el tema del terreno, es decir del enfermo
y allí es donde surge la una palabra que luego se haría
muy común: Inmunidad. Tiene las defensas bajas y por eso
los demodex atacan. Eso es. Ni corticoides, ni antiparasitarios,
ahora inmunoestimulantes. Y llegó el turno al levamisol,
que además de excelente antiparasitario interno, era estimulante
de las defensas.
Aquí fue donde mi síndrome Kirk llegó a su
mayor intensidad. Ya que lo relatado con la demodexia, valía
para cualquiera de las otras miles de enfermedades. Cada vez que
salía un nuevo libro de terapéutica se descubría
que lo que estabamos haciendo estaba mal y de ahora en adelante
había que hacer................
Casi desfalleciente, me di cuenta de algo terrible.
Si con cada Kirk que saliera, me cambiaban el cuentito, y las enfermedades
iban cambiando a medida que los Kirk iban saliendo, me pareció
que para ser buen veterinario, la solución sería tener
el Kirk nuevo lo antes posible. Incluso llegué a conseguir
una edición de prueba, que salía antes que el original.
De esta manera al tener las primicias de lo último descubierto
sería mucho mejor veterinario, lograría éxitos
con patologías donde mis colegas, no lo podrían hacer.
Me daría cuenta antes que otros: que cosas estaba haciendo
mal.
Allí el síndrome Kirk
en todo su esplendor.
Si yo en 1978 tenía la última versión de la
clínica y terapéutica y me daba cuenta que lo realizado
en 1968, no era lo correcto, no tenía suficiente información,
no había estudios detallados, la tecnología no llegaba
a descubrir la verdad. Que me quedaba para cuando fuera 1988,1998,2008,2018
o 2228. Siempre estaría haciendo mal las cosas. No hay muchas
cosas en terapéutica de duren diez o veinte años.
Salvo la aspirina, el yeso y el enema, todo lo demás fue
cambiando a lo largo del siglo.
Mi depresión fue total. Llegue a pensar en abandonar todo.
Por suerte me salvó la cirugía y traumatología,
que siendo bien mecánicas, se mantenían mas o menos
igual con el tiempo. Eran perdurables.
Y allí fue mi entusiasmo, dedicación y tiempo.
Pasaron los años y siendo ya un traumatólogo bastante
respetado por mis colegas y clientes, fui consultado por un colega
amigo, (ínter consulta) sobre un caso de una perra ovejera
alemán de 16 años, con displasia de cadera, que no
podía caminar y estaba todo el día echada en su cucha.
Ya habían consultado con otros veterinarios muy respetados
y con mucha más experiencia que la mía, y probado
con diferentes tratamientos sin ningún resultado.
Luego de revisarla y evaluarla, mi pronóstico fue muy grave:
no había nada que hacer, mas que darle algún calmante
para que termine sus días de la mejor manera posible.
La dueña, mujer muy importante, decidida y con mucho dinero,
decidió tomar el toro por las astas, y consultar con el reumatólogo
humano, más importante del mundo. Y se fue con todos los
estudios para Holanda. Consultado el galeno, este la derivó
a un veterinario, que trabajaba en sus equipos interdisciplinarios.
El veterinario, que residía en Dinamarca, recibió
los estudios, preguntó sobre algunos síntomas, tomó
un medicamento de la vitrina y le dijo, dele este remedio, diez
gotas dos veces al día.
La mujer volvió a Buenos Aires, le dio el remedio y a los
dos días la perra, estaba caminando, de buen ánimo
y buen apetito.
¿¡QUE LE DIO?!
Ese fue el grito que dimos con el colega que la atendía.
El remedio, que estaba en danés y tuvimos que traducir, era
un remedio homeopático.........
Al mes estábamos los dos inscriptos en uno de los pocos
cursos de homeopatía, para médicos, pero en los que
aceptaban veterinarios que había. La Asociación Médica
Homeopática Argentina.
En una de las primeras clases, el profesor, un médico de
edad, pero muy activo e inteligente, comenzó a hablarnos
de terapéutica. Y el libro de terapéutica más
importante se llama Kent y es un repertorio. El Repertorio de Kent,
que fue escrito por un homeópata Norteamericano apellidado
Kent. Kent, Kirk, Norteamérica, terapéutica, ya comenzaba
a sofocarme, con la idea de las nuevas ediciones y los nuevos caminos
y todo lo que les conté. El libro en cuestión fue
publicado en el año 1900 recopilando a otros repertorios,
que no estaban muy completos. Fue un arduo trabajo de mas de 20
años. En mi mente estaba calculando por que número
de Kent irían. A uno cada dos años, mas o menos, desde
1900, a 1985, mas o menos me daba el Nro 42.
No aguanté más y pregunté por que número
de repertorio iban. ¿Cuál era él más
moderno, él mas actualizado? El profesor, me miró
con cara de no entender la pregunta, y luego de un rato, se sonrió
y me dijo:
Hay uno solo, fue escrito en el año 1900, recopilando a otros
muy anteriores, y como es muy completo, se usa ese.
¿Pero como? ¿No es muy antiguo, no está perimido
en lo que dice?
No. Si algo está bien en 1900, si algo funciona correctamente
en 1900, porque lo íbamos a cambiar. Los medicamentos homeopáticos,
la forma de elegirlos, la doctrina, y la práctica de la homeopatía,
es la misma desde que Hahnemann, publicó su primer libro
en 1810. Por supuesto que en todos estos años, se han agregado
medicamentos, investigaciones, estudios, trabajos clínicos,
se han realizado infinidad de Congresos, ateneos, se han escrito
millones de libros, pero lo que sirve, sigue sirviendo. Se va aumentando,
pero no reemplazando. Uno puede leer perfectamente un libro de 1860
de homeopatía y puede extraer conocimiento para ser aplicado
hoy y será aplicado mañana y pasado mañana.
Eso se llama “perdurabilidad”. Ese es el gran respaldo
que tiene la homeopatía y que nuestros colegas alópatas
no entienden. Mas allá de sí se puede explicar o graficar
o exponer matemáticamente, la homeopatía funciona
desde hace 200 años de la misma manera y soluciona muchos
problemas médicos y ayuda a nuestros pacientes a tener una
vida mejor.
Eso me tranquilizó tanto, que comencé no solo a aprender
homeopatía, sino a disfrutar día a día con
ella y a sorprenderme día a día de sus resultados.
Hoy estoy reescribiendo esto en el
año 2005, ya con 27 años de veterinario y 19 de homeópata
y sigo estudiando, practicando, investigando y maravillandome todos
los días del poder que tiene la homeopatía.
Salud y Alegría
Jorge Muñoz
Peter Drucker es un economista que cambió el rumbo de la
economía describiendo algo muy importante: el management,
que no es otra cosa que la gestión. El lo definió
con respecto a la dirección de las empresas, pero se aplica
perfectamente a la medicina (incluyendo por supuesto a la veterinaria).
Don Pedro nos dice que la medicina no es ni una ciencia, ni un arte.
La medicina es práctica. Es decir que los conocimientos son
muy importantes, pero lo son mucho más la experiencia, el
sentido común, la inteligencia a la hora de elegir un tratamiento.
Esta son algunas considereaciones de porque me hice homeópata.
Cuando en el curso de postgrado de homeopatía mis profesores,
me contaron, que los tratamientos que se usan hoy son los mismos
que usaba Hahnemann o Lux hace 200 años, priemero me causaron
una gran y grata sorpresa y luego una gran tranquilidad. La explicación
fue muy simple: si eran buenos y servian en el año 1810 porque
los vamos a cambiar.
Es que en lugar de descubrir cual es la farmacocinética
de cada droga, cuanto dura en sangre, cuales son los receptores
que bloquea, cual es la acción primaria. La homeopatía
se basa en tres principios inamovibles.
1 Lo semejante curará a los semejante. Lo que produce las
diarreas curará a las diarreas, como dijo Hipócrates.
2 Si utilizamos las dosis infinitesimales
3 Experimentando en el hombres sano el efecto de diferentes sustancias,
veremos cuales son los síntomas por los cuales esas mismas
sustancias en dosis inifintesimales serán su remedio.
Esto se basa en un principio cientifico de inducción. Pero
esto será tema de otro artículo.
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