|
MV Jorge S. Muñoz
Veterinario Homeópata y Cirujano.
Un gato no es la mitad de un perro
Los prospectos de ciertos medicamento rezan: “Un comprimido
para perros y medio para gatos”, o “Diez gotas para
perros, cinco para gatos”. Como si los gatos fueran la mitad
de un perro. Pero los gatos, claro, son totalmente diferentes a
los perros, a los caballos, a los osos, etc.
Los gatos son individuos que tienen la particularidad de ser solitarios,
aunque muchos vivan en comunidades.
Presentan dos cualidades que los hacen pacientes ideales para la
homeopatía: buscan siempre el equilibrio y son hipersensibles.
Como el objetivo de los medicamentos homeopáticos es la homeostasis
(o el equilibrio en todo sentido), y el medio para lograrlo es el
estímulo energético del individuo, cuanto más
sensible sea éste, mucho mejores serán los resultados.
Los gatos padecen un sinnúmero de patologías.
Podemos agruparlas en:
A) Enfermedades producidas por distress (o “mal stress”
- ver recuadro). Muchos problemas de piel y hormonales
son producto de un distress. Incluso, el famoso y temido FUS (síndrome
urológico felino, que provoca dificultades para orinar) puede
tener origen en un distress.
B) Enfermedades virales: Los felinos son muy sensibles
a todo tipo de virus: rinovirosis, calicivirosis, leucemia, inmunodeficiencia,
etc.
C) Problemas de conducta o temperamento. Miedo,
agresión, celos, problema de convivencia, etc. Los gatos
son seres muy conservadores y no le gustan los cambios: los ponen
nerviosos. Una mudanza, la llegada de otro animal o de un bebe;
cualquier cambio en la vida cotidiana puede provocar ansiedad. Esta
manifestará de diferentes formas: bulimia (comienzan a comer
desesperadamente), anorexia (no quieren comer nada), vómitos,
diarreas, agresiones, etc. En estos casos, el comportamiento se
toca con el distress.
Todas las enfermedades reseñadas se manejan muy bien con
homeopatía, sea esta individual (para cada caso un estudio
especial y un medicamento) o grupal (poblaciones donde se trata
y medica a todo el grupo).
Algunos de los medicamentos homeopáticos que se emplean en
poblaciones son: antiestresantes, elevadores de defensas, antiparasitarios
y reguladores del crecimiento. Cabe indicar que además de
brindar excelentes resultados, son económicos.
TRATAMIENTO INDIVIDUAL
Veamos un ejemplo de tratamiento individual.
Kato, es un felino macho castrado de 3 años de edad. Robusto
por no decir gordo, de hábitos sedentarios, duerme y come
mucho, es friolento y asustadizo. Un buen día su tranquilidad
se ve perturbada por la entrada de un gato vecino, que pretende
invadir su territorio. A pesar de su miedo, Kato sale a defender
lo suyo y ataca al vecino, quien finalmente huye por los techos
de regreso a su casa.
Con todo, Kato, queda muy mal. Temblando, con estado de angustia,
hipervigilante, ante cualquier ruidito, se sobresalta, esperando
tal vez nuevamente al ataque. Esta situación de distress
se mantiene durante unos días, hasta que Kato comienza a
tener problemas para orinar. Va muchas veces a las piedritas pero
solo elimina un chorrito. Luego unas gotitas, hasta que un día
no puede orinar nada. El veterinario que lo atiende debe colocarle
una sonda porque tiene un tapón mucoso obstruyendo su conducto
urinario.
Le suministra un antiespasmódico, un antibiótico,
un relajante y una dieta especial para gatos con problemas urinarios.
Kato mejora... dos días, hasta que vuelve a taparse. Se repite
entonces todo el tratamiento.
Luego de una semana de episodios reiterados y con un estado general
bastante calamitoso, los dueños de Kato deciden visitar mi
consultorio homeopático. Primero tratamos la urgencia: árnica
para los efectos de los traumatismos (sonda, manejos, anestesias
reiteradas, etc). y medicamentos para la cistitis, relajar la uretra
y sacar el dolor. Sin embargo, al cabo de una conversación
con los propietarios de Kato, podemos suponer (y luego constatar)
que la verdadera causa de las complicaciones no es la comida, ni
una infección, ni un virus. La verdadera causa es el distress,
el estado de hipersensibilidad y miedo que generó la invasión
del otro gato.
Esto en homeopatía se trata perfectamente con remedios para
trastornos emocionales. Contamos con un verdadero arsenal de medicamentos
para el stress, ya sea por miedo, por susto, por ansiedad, por trauma
mental, por enojo, por indignación, por pena..., etc, etc,
etc.
Kato fue tratado en forma integral, solucionando su problema agudo:
la cistitis, la uretritis y el taponamiento. Y, por supuesto, también
su problema profundo y causa de su FUS.
La alopatía no tiene herramientas para tratar al stress.
Incluso a este tipo de cistitis las llama idiopáticas, es
decir de origen desconocido. Por eso se suministran ansiolíticos,
acidificantes, antibióticos y antiespasmódicos. Pero
luego de superado el caso agudo, el problema regresa una y otra,
y otra vez.
TRATAMIENTO GRUPAL
En una población de gatos se recogen muestras de materia
fecal y se elabora un medicamento homeopático llamado “nosode”.
Al darlo de tomar a toda la población en forma permanente
se elevan las defensas contra los parásitos que ese grupo
gatuno padece (coccidios, ancylostomas, etc.), y se mejora notablemente
la salud de todos.
Lo mismo se hace con fluidos patológicos: secreciones oculares
o mocos, tan común en lugares donde viven muchos felinos.
Ese otro nosode también se da en forma permanente junto con
el agua o rociando los alimentos. De esta manera se van mejorando
notablemente las enfermedades infecciosas. Y se trata de una solución
mucho más efectiva y económica que andar todo el día
con antiparasitarios y antibióticos.
Estos ejemplos son solo un par de ejemplos para ilustrar cómo
encaramos desde la homeopatía la salud, en este caso, de
los felinos domésticos.
STRESS BUENO Y STRESS
MALO
La historia nos da una visión
temporal de cómo la civilización científica
avanza elaborando conceptos sobre un tema.
A mediados del siglo XIX, el fisiólogo francés
Claude Bernard descubrió que si, a pesar de cambios
en el exterior, el medio interno del organismo de un
individuo permanece inalterable, ese equilibrio mantiene
la salud del individuo en cuestión.
Unos cincuenta años más tarde, a principios
del siglo XX, su colega norteamericano Walter B. Cannon
bautizó con el nombre de Homeostasis a esa permanencia.
Y en 1936 el fisiólogo canadiense Hans Seyle
llamó “Síndrome General de Adaptación”
al proceso de mantener la homeostasis. Y utilizó
por primera vez la palabra inglesa stress (tensión,
fuerza, compulsión) para referirse al desequilibrio
de la homeostasis.
El stress puede ser definido como el proceso que se
inicia ante un conjunto de demandas ambientales que
recibe el individuo, a las cuales debe dar una respuesta
adecuada. Cuando la demanda del ambiente (territorio,
poblaciones, etc) es excesiva frente a los recursos
de afrontamiento, se van a desarrollar una serie de
reacciones adaptativas, de movilización de recursos,
que implican activación fisiológica. Si
es negativa produce una serie de reacciones emocionales
como: la ansiedad, la ira, la depresión.
El Stress o síndrome de desadaptación
en tres fases:
a. Alarma. Es el llamado a las armas
(call to arms)
b. Resistencia
c. Agotamiento debido al tiempo transcurrido
y a la susceptibilidad.
Más recientemente, en1998, McSwen, llamó
alostasis a los mecanismos que pone en juego el organismo
para defenderse de los estresores o noxas estresantes.
En síntesis, el stress, es un mecanismo activado
por el organismo (debido a cambios en el medio externo)
para mantener la homeostasis. Reacciona con alostasis
para lograr la adaptación a este nueva circunstancia
externa: si lo logra y tiene éxito, se trata
de eustress (o stress bueno); si no lo consigue enferma
y estamos entonces en presencia de distress (stress
malo).
|
|
Hasta la próxima.
Salud y alegría. |