MV Jorge S. Muñoz
Veterinario Homeópata y Cirujano.
Dos palabras que en principio suenan antagónicas. Se piensa
que los homeópatas niegan a la cirugía y los cirujanos,
descreen totalmente de la homeopatía. Eso pasa en medicina
humana y también en veterinaria. En mi caso, que me formé
desde que me recibí como cirujano y traumatólogo,
y encontré a la homeopatía algunos años después
(en mi pagina Web está la historia completa), llevo ese antagonismo
dentro mío. Sin embargo puedo afirmar que la homeopatía
me ayudó a ser mejor cirujano y la cirugía me dio
herramientas para poder mejorar mi homeopatía.
Los buenos homeópatas no descartan a la cirugía. Hay
problemas médicos que solamente se resuelven en el quirófano.
Una herida, una obstrucción intestinal, una hemorragia, una
fractura complicada, una hernia, una piómetra cerrada etc.
tienen que operarse y hay otras que no siempre son quirúrgicas:
una verruga banal, un linfoma, un tumor de sticker, algunas heridas,
una osteomielitis, etc. Lo que ocurre es que hay muchas patologías
en donde si van o no a cirugía, depende mucho de quien las
trate, cuando en realidad deberían depender de cada paciente
en particular. Y allí está el quid de la cuestión.
La homeopatía me enseñó a tratar al individuo,
al paciente, que tengo delante mío, sabiendo que es único
e irrepetible, y que si bien la experiencia en otros casos parecidos,
es valorable, no sirve a la hora de decidir sobre ese caso. Las
patologías más controvertidas, son los tumores. Y
pongo de ejemplo los tumores de mama. En la facultad me enseñaron
que hay que operarlos a penas los diagnosticamos y luego la experiencia
y el conocimiento homeopático me hicieron cambiar. No siempre
hay que tocarlos. Es que a los tumores hay que extirparlos de chiquitos,
me decían, para evitar que se vayan a otros órganos,
es decir, se multipliquen por el cuerpo. Pero resulta que muchas
veces luego de la cirugía es cuando estos se multiplican,
porque es la propia cirugía la que provocó ese desenlace.
La gente desde su desconocimiento técnico, pero con el valor
del conocimiento popular es la que dice, lo abrieron y se desparramó
el cáncer por todos lados. ¿Para que lo tocaron? Y
muchas veces tengo que decir que es así. Y otras veces no.
¿Y como saberlo previamente? La homeopatía tiene reglas
que nos ayudan a analizar esos casos. Se llaman leyes de curación
y evaluación de la supresión. La curación va
en una dirección determinada y uno puede valorar si va en
forma correcta o no. Y por otro lado, el cuerpo tiene formas de
autocuración, tiene formas de aislar los tumores, de mantenerlos
en equilibrio y eso hay que respetarlos, porque sino, no hay curación,
hay supresión y eso es muy grave. Allí es donde la
homeopatía tiene una gran superioridad sobre la clínica
ortodoxa. Si un tumor va creciendo lentamente y esta en equilibrio
con el organismo, es duro, no está muy irrigado, no está
infiltrado y el estado general y mental del animal, está
bien, hay que dejarlo, porque tocarlo significa romper ese delicado
equilibrio. No hay que operarlo, hay que medicarlo para reforzar
esa autocuración y no suprimirla de ninguna manera. Y en
los casos en donde el tumor se desboca, crece mucho, y uno ve por
los signos, que esta fuera de control, allí es cuando hay
que operar. ¿Y que operar?
Sacamos todas las mamas o sólo la mama con tumor, o sólo
el tumor y dejar la mama. Cada caso es distinto, pero las herramientas
con que cuento, para valorar el caso son mejores, desde la homeopatía.
No los quiero marear, solamente me interesa contarles como la homeopatía
me ayudó a tener un criterio mas amplio. Además de
darme herramientas puntuales, para ayudar a que la cirugía
sea menos agresiva. Hay medicamentos, para disminuir el stress que
produce toda intervención, que mejoran la coagulación
de la sangre, o estimulan los mecanismos internos que elevan las
defensas, para evitar infecciones, y ayudar a reparaciones más
rápidas del tejido dañado por la cirugía. Esto
es muy evidente en las fracturas, donde con medicación homeopática
correcta se sueldan los huesos mucho más rápido. El
árnica es un medicamento homeopático que ya lo están
utilizando los cirujanos que no son homeópatas, sobretodo
los cirujanos plásticos. También hay remedios para
que la anestesia sea menos tóxica y menos peligrosa. En fin
que la homeopatía me ayuda a realizar mi trabajo técnico
de cirujano mucho mejor.
Recuerdo cuando me recibí de homeópata allá
por el año 1985, presente un trabajo en un Congreso homeopático
que se llamaba Cirugía y Homeopatía, en donde traté
de defender a la cirugía con elementos homeopáticos
y en un lugar donde todos eran médicos y veterinarios homeópatas.
Luego al año siguiente presente otro trabajo con igual título
en un Congreso de Cirugía y tuve que defender a la homeopatía
en un ámbito, bien quirúrgico. Les digo que me costó
mucho más este segundo congreso. Pero al final, después
de tantos años, ya hay varios colegas cirujanos, que usan
algunos de los remedios homeopáticos y muchos colegas homeópatas
que me derivan las cirugías.
Lo que me da mucho placer.
Salud y alegría.
Hasta la próxima.
Artículo publicado en la revista Convivir
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