MV Jorge S. Muñoz
Veterinario Homeópata y Cirujano.
Las enfermedades de la mucosa bucal se agrupan en un síndrome,
conocido entre los veterinarios como gingivitis-periodontitis-placas-sarro,
es especialmente importante en perros de razas miniatura, pequeños
y medianos, y menos en razas grandes. Son los yorkshire terriers,
caniches, salchichas, pincher, chihuahua y cockers los perros de
razas puras más afectados, y también los de raza indefinida,
por lo que no se puede entonces hablar de predisposición
racial de la "enfermedad del sarro", pero sí una
predisposición individual y sobretodo de causas favorecedoras:
una actitud permisiva de parte de sus dueños que le permiten
"picoteos", una dieta blanda incorrecta y una carencia
total de higiene dental profiláctica. Pero recuerden que
no se enferman quienes quieren sino quienes pueden. Entre los perros
propiedad de cazadores en cuya dieta figura el pan duro y los huesos
grandes, y entre los perros de guarda y defensa, que a menudo ejercitan
su dentadura, raramente diagnosticamos sarro. Ello quiere decir
que los alimentos del perro deben ser abrasivos, para que a la vez
que los nutren les permita mantener una dentadura sana, y es por
lo que aconsejamos a nuestros clientes acostumbren a sus perros
a alimentos equilibrados secos, en lugar de comidas húmedas,
y a que traten de eliminar los caprichos en forma de aperitivos
que además favorecen la obesidad y otras enfermedades orgánicas.
De verdad, preferimos hacer un chequeo periódico con una
limpieza de boca superficial mediante sedación, que el tener
que someter al paciente a una limpieza de boca profunda bajo anestesia
general con extracción de piezas dentarias infectadas y no
funcionales.
Desgraciadamente el propietario suele solicitar nuestros servicios
clínicos veterinarios cuando el olor de boca de su perro
es insoportable, cuando el aflojamiento de los dientes le provoca
dolor que le impide comer con normalidad, o cuando cambia el carácter
de su compañero, que se torna triste y apático o agresivo.
Otras veces somos nosotros los que tenemos que hacerle notar lo
evidente en el transcurso de un reconocimiento previo a la vacunación,
ya que el primer signo de alarma, la inflamación y enrojecimiento
de la encía, en lugar del color rosado normal, suele pasar
desapercibido para el dueño.
Bacterias, hongos, restos de comidas, detritus, minerales de la
saliva, se acumulan sobre la superficie dental produciendo sarro,
con reacción inflamatoria de las encías (gingivitis)
y su sucesivo depósito forma las placas, que destruyen las
adherencias de las encías al hueso, con lo que se originan
bolsas en la encía, alcanzando la inflamación las
capas más profundas, con destrucción del periodoncio
(periodontitis) con aflojamiento y caídas de las piezas dentarias.
Microscópicamente, el sarro puede ser de color amarillo,
pardo, verde o pardo negruzco, de aspecto muy desagradable; la halitosis
debe ser señal de alarma, ya que a veces el sarro no es visible
sin ayuda de colorantes especiales o bien simplemente con localización
oculta o subgingival.
Los dientes que más se afectan por el sarro son los caninos,
premolares 3 y 4 y molar 1.
No hay que olvidar que la complicación secundaria con úlceras
bucales, estomatitis, artritis, nefritis y endocarditis bacteriana
son posibles, por lo que el tratamiento de elección es la
eliminación quirúrgica del sarro.
El tratamiento odontológico preferido es la eliminación
del sarro mediante ultrasonidos, con extracción de las piezas
dentarias no funcionales y realización simultánea
de gingivectomia.
Lógicamente lo ideal sería no tener que llegar a este
extremo. El objetivo de este artículo divulgativo es concienciar
a los propietarios de perros de que el mantenimiento de la salud
bucal es de suma importancia, ya que con ello mejora el bienestar
general, evita la halitosis, se conserva la dentición durante
toda la vida y se previenen otras enfermedades sistémicas.
El cuidado dental del perro se apoya en cuatro puntos profilácticos
básicos:
1.Ayudar a los mecanismos naturales autolimpiadores de la cavidad
bucal, que son la saliva, los movimientos linguales y la ingestión
de comidas, mediante dietas duras a base de alimento balanceado
seco, facilitar un hueso grande (que no pueda romper) o "huesos"
de cuero fuerte. La idea es que el perro tiene que masticar, usar
su dentadura.
2.Limpieza de dientes con pasta de bicarbonato o pasta dentífricas
especiales para perros, aplicada con cepillo de dientes pequeño
y blando de cerdas suaves. Ello requiere adiestramiento y paciencia,
pero se consigue que el cachorro se acostumbre entre los 8 meses
y 1 año de edad, siendo suficiente como preventivo el cepillado
3 veces a la semana.
3.Visita regular al veterinario para un chequeo periódico,
que incluya la exploración física de la cavidad bucal.
Una visita anual suele ser suficiente en perros jóvenes y
en los adultos tal vez sean precisos dos reconocimientos anuales.
4.Eliminación del sarro bajo sedación o anestesia,
cuando su veterinario lo aconseje.
En conclusión, la colaboración del dueño del
perro con el veterinario hará más efectiva la prevención
de la higiene bucal y general del perro, lo que de forma directa
e indirecta mejorara la calidad de vida en nuestra sociedad, tanto
desde el aspecto sanitario, como socio-cultural.
Salud y alegría.
Hasta la próxima.
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